
Europa vivió una nueva jornada de protestas con saqueos, incendios y choques con la Policía
.Una nueva jornada de protestas sacudió este sábado a distintas ciudades europeas, con epicentro en Francia y réplicas en Italia, España, Portugal y Albania. Las movilizaciones, impulsadas por jóvenes, estudiantes, sindicatos y organizaciones sociales, combinaron reclamos económicos y políticos con episodios de violencia que incluyeron saqueos, incendios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
En Italia, Milán desplegó un importante operativo policial y militar ante el temor de nuevos disturbios, una semana después de los saqueos registrados en el centro de la ciudad. Al menos 10.000 personas se concentraron frente al Politécnico y marcharon contra el gobierno de Giorgia Meloni. Durante la protesta, un cartel del partido Liga fue arrancado y prendido fuego. Las autoridades enviaron 500 soldados adicionales y reforzaron la vigilancia con drones y controles ferroviarios.
España registró episodios de violencia en Barcelona, donde una concentración juvenil terminó con comercios saqueados, contenedores incendiados y daños al mobiliario urbano. Los manifestantes arrojaron piedras y objetos contundentes contra los Mossos d'Esquadra. La consejera catalana de Interior, Núria Parlon, informó sobre más de 30 incendios y 14 locales destrozados o saqueados. Cerca de un centenar de activistas violentos fueron detenidos.
En Madrid, en tanto, miles de jubilados y ciudadanos marcharon para exigir que se mantengan las pensiones públicas y rechazar posibles avances hacia su privatización. La protesta se produjo en un contexto de tensión política previo a las elecciones anticipadas del 29 de noviembre.
En Lisboa, las movilizaciones estuvieron centradas en el acceso a la vivienda y el rechazo a medidas del gobierno de Luis Montenegro que flexibilizan las condiciones del mercado de alquiler y facilitan el desalojo de inquilinos morosos.
Los enfrentamientos más intensos se registraron en Tirana, capital de Albania, donde manifestantes lanzaron artefactos pirotécnicos contra la policía. Los agentes respondieron con gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua. Las protestas apuntaron contra la corrupción y las condiciones educativas.
La sucesión de movilizaciones refleja un malestar social extendido, marcado por la precariedad económica, las dificultades para acceder a una vivienda y el deterioro de los servicios públicos.











