Irak inicia una nueva etapa tras el retiro de las fuerzas de la coalición internacional

Bagdad reivindica una nueva etapa de soberanía.
02/10/2026

Irak inició una nueva etapa tras la retirada de las últimas tropas de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, concretada este miércoles 30 de septiembre. La salida puso fin a la misión militar iniciada en 2014 para combatir al Estado Islámico, pero también cerró un período de presencia extranjera que durante años tuvo un peso central en la seguridad del país.

La coalición había comenzado sus operaciones después de que el Estado Islámico conquistara amplias zonas de Irak y Siria, donde perpetró asesinatos y desplazamientos masivos. El grupo perdió el control territorial en Irak en 2017 y en Siria en 2019, aunque sus células continuaron activas. Desde entonces, las fuerzas internacionales permanecieron principalmente para brindar entrenamiento, inteligencia y apoyo a las fuerzas iraquíes.

El retiro fue acordado por Bagdad y Washington en 2024 mediante un proceso gradual. En los últimos meses, la presencia internacional quedó concentrada en el norte del país, particularmente en la región autónoma del Kurdistán. Con la salida, el gobierno iraquí asumió formalmente la responsabilidad principal sobre la seguridad nacional.

El primer ministro Ali al-Zaidi presentó el momento como el comienzo de una etapa definida por la soberanía iraquí y el fortalecimiento de sus instituciones. Bagdad incluso declaró varios días de celebración nacional bajo el concepto de “Día de la Soberanía”.

Sin embargo, el nuevo escenario también plantea desafíos. Las milicias vinculadas a Irán, algunas de las cuales participaron en la lucha contra el Estado Islámico, mantienen una importante capacidad armada y política. El gobierno había planteado su desarme, pero varias de estas organizaciones se resisten a entregar sus arsenales y sostienen que conservarán el derecho a responder ante eventuales ataques externos.

La salida también genera interrogantes en el Kurdistán iraquí, cuyos combatientes peshmerga tuvieron un papel importante en la lucha contra el Estado Islámico y durante años recibieron apoyo militar internacional. Autoridades kurdas reconocieron la necesidad de reforzar la coordinación con Bagdad ante el nuevo escenario.

El cierre de la misión deja así un escenario abierto. Para Bagdad, representa una oportunidad para consolidar su autonomía; para otros sectores, plantea dudas sobre la capacidad del Estado para contener simultáneamente a las milicias y a los remanentes del Estado Islámico. La retirada marca el final de una etapa, pero no resuelve por sí sola las disputas que atraviesan al país.

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